Raul
Me encontró viendo esos vídeos y desde ese momento fui suya
No se desde cuando fue pero desde que recuerdo solía fantasear mucho mientras a lo lejos escuchaba los quejidos de mi madre.
En esas noches dejaba mi puerta entreabierta para poder escuchar mejor y al terminar solo la cerraba. Mama era doctora en provincia y llegaba los viernes tarde.
Una de las cosas que aprendí cuando a mi madre se le olvidaba cerrar bien la puerta, cosa que pasaba seguido, fue que mama disfrutaba que le den ordenes, Raúl le daba órdenes muy retorcidas a mi mami, a veces ella pedía, a ella le gustaba a pesar que se veía que le dolía, y eso era por algo, mucho tiempo después aprendería que el dolor también es rico.
Así pasaron los años y raul mi padrastro s convirtio en mi fantasía, una vez los vi desde su puerta y culiaron muy rico esa culiada estuvo toda la mañana de clases en mi cabeza po eso cuando me bajaba del bus estaba tan excitada y ansiosa que corri rápidamente hasta la puerta de mi casa al estar dentro, me recargué en ella y cerré los ojos respirando agitadamente, mi cuerpo estaba lleno de sensaciones como la emoción, la vergüenza, felicidad, era una experiencia extraña pero embriagante.
- ¿Estas bien cachorra?
La voz de Raúl me sorprendió, abrí los ojos completos; estaba con su traje de oficina estaba guapo como siempre.
-Sssss... sí, es que llegue corriendo – Raúl me miro estudiando mi cara, mi cuerpo, mientras que yo me llenaba de miedo al pensar que el adivinara lo arrechita que estaba; su mirada llego a mis piernas lo que provocó que las apretara, y esto provocó que mi vagina se apretara deliciosamente.
-Ya estoy por servir la comida, cámbiate de ropa y lávate las manos.
-Si -Fue lo único que dije antes de salir corriendo y pasar a su lado
-Sin correr en casa, ya sabes cachorra.
-Si.
Al llegar a mi cuarto y cerrar la puerta avente mi mochila y me fui directamente al baño, me miré al espejo y veía en mis ojos la emoción. Al bajar para comer con Raúl no podía comer frente a él sin imaginármelo desnudo encima de mi madre. Él me pregunto sobre mi día y cosas triviales, yo le respondí lo más normal que podía, en algunos momentos me veía con cara de sospecha, creo que sabía que algo estaba ocultando.
Cuando terminamos de comer, me dio mi beso en la mejilla, un beso que siempre me da, pero esta vez fue diferente para mí, porque el contacto de sus labios con mi rostro me provocó cosquillas que instantáneamente bajaron mi vagina acompañada de humedad.
Raúl se fue mientras la señora de la limpieza recogía los platos para limpiarlos. 30 minutos después ella se despidió de mi e inmediatamente me fui corriendo a mi cuarto, prendí mi computadora, no sé si fue por las sensaciones que tenía en ese momento, no sé si fue por hacer una travesura, pero me desnude totalmente. El video que estaba viendo era el de una chica de rodillas en medio de las piernas de un señor , la chica se metía en la boca la verga del señor.
Sin darme cuenta mis dedos comenzaron a frotar mis labios vaginales, lo que hizo que de mis labios saliera un gemido de placer, pero al mismo tiempo de alivio.
Al tocar mi clítoris mi cuerpo se convulsiono inmediatamente, mis piernas se cerraron apretando mi mano contra mi vagina; fue un orgasmo instantáneo.
Abrí los ojos y en la pantalla la chica cabalgaba al señor que continuaba sentado, ella subía y bajaba sobre esa verga mientras mi respiración agitada y mi corazón a mil por hora buscaban calmarse para regresar a la realidad.
-Esa película es muy buena –la voz de Raúl resonó - regrese porque se me olvidaron unos papeles en el despacho y solo pase a saludarte- me dice mientras yo sin poder moverme, desnuda viendo películas xxx no sabía que hacer.
–ya me voy, nos vemos en la noche cachorra, no quería interrumpirte- me dice mientras me da un beso en la frente, y antes de salir por la puerta se detiene para decirme- Cachorra –me dice con el tono de voz que usa para que le haga caso a lo cual volteo hacia la puerta para ponerle atención- Cuando este tu mamá en casa, en las noches cierra la puerta de tu cuarto, para que tengas más privacidad.
- Si. -fue lo único que pude decir.
Después de que se fuera Raúl, yo aún seguía con la mirada clavada en la puerta cerrada de mi cuarto, tenía una mezcla de sentimientos; miedo, mucho miedo sentía porque suponía que esto sería un super regaño, pero después de darme cuenta de que él se comportó como si fuera lo más normal del mundo mi miedo paso rápidamente a no entender lo que había pasado, pero también, extrañamente sentía emoción, como cuando hago alguna travesura que sé que me van a descubrir, pero es solo un juego al mismo tiempo. También sentía una especie de emoción excitante porque Raúl fue el primer hombre que me vio desnuda.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando desde mi movil salían gemidos de la chica que ahora estaba sentada sobre el miembro de ese hombre, pero dándole la espalda, lo que hacía que yo pudiera ver todo su cuerpo, mientras que la chica se convulsionaba por el orgasmo que estaba sufriendo, el hombre la tenía sujeta desde atrás por lo senos con una mano y con la otra le estaba frotando el botón que a mí también me gusta tocar.
La película termino la chica mostraba una eterna sonrisa y en sus ojos brillaba la felicidad, la forma en que acariciaba con sus manos la hombría de aquel maduro era como un agradecimiento por todo lo que él le había hecho sentir.
El video se fundió en negro dando por terminada la película. Mi rostro se reflejaba en la pantalla oscura, recuerdo que tenía una mirada de sorpresa por lo que había pasado, pero mis mejillas se podía ver un tono rosado señal inequívoca de excitación.
Me levanté, y me fui directamente a la regadera de mi cuarto, me di una larga y lenta ducha, al salir me puse mi ropa y comencé a hacer todas las tareas que tendría que entregar al día siguiente.
Cuando comenzó a oscurecer estaba en la sala viendo televisión con el corazón a mil por hora, no sabía que es lo que pasaría con Raúl, no sabía si me regañaría o me daría un sermón; tenia los nervios de punta. El entraría por la puerta principal alrededor de las 8:00 p.m. entro con su portafolio, su saco en la mano, con las mangas de su camisa remangadas y la corbata medianamente abierta, en la otra mano traía una bolsa de papel algo humedecida.
-Hola cachorra, traje la cena –me dijo al acercarse a mí y darme un beso en la mejilla de la misma forma que lo hace todas las noches –ayúdame a abrir la bolsa.
-si -No podía con los nervios, no sabía que es lo que pasaría.
Saque un paquete grande de tacos al pastor, mis favoritos; mi estomago se movió por lo que tenía enfrente, comencé a acomodar los tacos en la mesa pequeña de centro que hay en la sala, frente al sofá, mientras Raúl dejaba su portafolio en su despacho y regresaba.
- ¿Qué estás viendo? -me pregunto de lo más normal tomando asiento a un lado mío, mientras miraba fijamente a la televisión.
Con nervios en la voz le fui contando la trama de la serie que comencé a ver ese mismo día, por cada minuto que pasaba mis nervios comenzaron a bajar, mi comodidad con él fue regresando a la normalidad.
Terminamos de cenar, él recogió y limpio lo que había frente a nosotros y se sentó a un lado mío, al terminar de ver el capítulo que estábamos viendo, él se levantó y me dijo.
-Ya es hora de ir a dormir, mañana hay tenemos cosas que hacer. Lávate los dientes y procura cerrar la puerta para que tengas privacidad. -me guiño un ojo sonriendo.
-Si.
Con nervios de pies a cabeza me levanté y me fui directamente a mi cuarto he hice exactamente lo que me dijo, fui obediente. Esa noche no vi nada en mi computadora.
Los nervios que sentía al ver a Raúl se fueron esfumando, pero él no dejo que olvidara que me había descubierto, en las noches, antes de dormir me recordaba que cerrar la puerta de mi cuarto para mayor privacidad; cuando llegaba super cansado del trabajo y quería dormir, me decía que podía subir un poco más el volumen de mis videos al fin que el dormiría profundamente y nada lo despertaría, en otras ocasiones me preguntaba si me había gustado lo que había visto la noche anterior, yo solo respondía que no había visto nada o con un simple “Si”. Un viernes antes de que llegara mi madre, llego a casa por mi para que fuéramos al aeropuerto a encontrarnos con ella, pero antes de salir me regalo unos audífonos diciéndome “para que puedas ver tus videos con buen volumen mientras yo estoy con tú mamá” para ese día mi confianza con él se había restablecido, lo abrace emocionada y le di un beso en la mejilla dándole las gracias por ese regalo. Esa noche escucharía los gemidos y las nalgadas con una mejor resolución cuando Raúl se cogía a mi madre.
El martes siguiente, durante el desayuno, Raúl me estaba contando que llegaría tarde esa noche, que no lo esperara para cenar, y sin más, con un cambio brusco de conversación me dijo
-Vas a tener oportunidad de ver tus videos en la tv de la sala, ahí se verán mejor en pantalla grande, ¿qué tipo sexo te gusta ver?
-me quedé paralizada un momento, pero ya con más confianza le respondí, con un poco de vergüenza.
-No sé, pensaba ver una película de terror o algo así.
- ¿Desde cuándo no ves pornografía?
-desde el domingo.
-Algún día deberíamos de ver algo juntos.
Raúl se levantó y se fue a su trabajo, no sin antes darme un beso en la frente como si su comentario fuera de lo más normal mientras que yo lo veía con los ojos abiertos por lo que había escuchado.
Los días pasaron, regreso mi madre de su trabajo de doctora y el lunes siguiente en la mañana se fue de nuevo, Raúl no hizo ningún comentario de su propuesta hasta el viernes de esa semana, él había llegado a una hora normal de su trabajo, yo estaba en la mesa de la cocina terminando de hacer una tare, él preparo la cena y al termina de hacer la tare y cenar juntos me propuso que viéramos una película juntos, algo que hace tiempo no hacíamos.
- ¿Quieres palomitas?
- ¡Si! Seria de lujo. -Cuando las preparo y trajo con el dos grandes tazones de palomitas, se sentó a mi lado y tomo su celular preguntándome.
- ¿Qué te parece si vemos algo de videos que tu vez a solas?
Con palomitas en la boca, lo voltee a ver sorprendida por lo que me había dicho, él espero mi respuesta, pero al ver que yo no salía de mi asombro tomo su celular, lo sincronizo con la pantalla que inmediatamente se veía lo que él estaba haciendo en su dispositivo, abrió la página para adultos, y coloco sin mirarme un video donde un hombre maduro le quitaba la rompa a una jovencita y la recostaba boca abajo sobre su escritorio, ella, con los pies puestos sobre el suelo los separo mientras el hombre le metía un dedo en su vagina para ella gimiera, después de unos momentos de estarla manoseando se bajó los pantalones y comenzó a metérsela con fuerza. Todo esto mientras Raúl estaba sentado conmigo viendo directo a la pantalla.
Yo estaba super nerviosa, mis mejillas estaban rojas de la vergüenza y el nerviosismo, y mi mirada viajaba del rostro de Raúl a la pantalla y viceversa; pero, aunque estaba en un momento incomodo, mi cuerpo reacciono al sentido contrario, comencé a sentir lo mismo que sentía cuando me gritan de cosas en la calle o cuando veo esos videos yo sola, en mi vagina comencé a sentir un cosquilleo muy rico acompañado de una humedad que solo incrementaban las cosquillitas, sin poder evitarlo comencé a apretar mis muslos para sentir mejor esa sensación.
Mi padre me hacía comentarios sobre lo que pasaba en el video y me animaba a hacer preguntas. Ese tipo de escenas pasaron varias veces durante esos meses, llegaron a ser muy comunes entre nosotros, yo le hacía preguntas y el abiertamente me las respondía, sin tapujos.
La convivencia con Raúl fue a tal grado que llegamos a una confianza absoluta. En una ocasión me estaba repitiendo lo que tantas veces me había dicho mientras veíamos los videos yo sin pensarlo le dije algo que cambiaría mi vida.
-mira a esa mujer, ella sí que sabe cuál es su lugar, y se ve que le gusta complacer a su macho y se ve que le fascina ser una puta, cuando tú quieras comenzar a dejar que te cojan tienes que ser complaciente como una buena mujer.
-Yo ya quiero hacer eso.
Raúl se quedó callado con los ojos abiertos y con un puñado de palomitas de maíz en la mano. No daba crédito a lo que acababa de decir. Después de unos segundos mirándome a la cara pudo comenzar a hablar.
- ¿Está segura? ¿Ya quieres ser mujer?
-Pues sí, la verdad sí.
- ¿Ya quieres hacerte mujer?
- jijiji... si –le respondí con las mejillas totalmente rojas- si como las de los videos.
-muy bien amor, muy bien. Pero será después, aun no es el momento
- ¿Por qué?
-Porque no y no insistas.
Solo fue lo que dijo y sin más siguió mirando la película, al terminar de verla se despidió de mi con un beso en la mejilla como siempre lo hacía y después tomo los paltos sucios, los lavo y se fue a dormir a su cuarto a lo cual yo hice lo mismo.
Esa noche fue una de la noche que mejor me la he pasado usando mis dedos, pero lo que fue mucho mejor fue imaginar que el hombre que abría mis piernas era Raúl.
Pasaron un par de semanas de ese día cuando caminando de regreso a la casa después de un día en la instituto, yo caminaba en la línea amarilla que divide la banqueta peatonal y la calle para los autos, iba haciendo equilibrios en esa línea mientras que pasaban a mi lado los autos, no me daba miedo ya que como la calle es ancha los autos pasaban bástate lejos de mí, pero de repente, un siento una mano apretando mi trasero, yo me asuste, por lo improviso. Era un hombre que desde dentro del auto saco su mano para acariciar mi culito.
-Hola hermosa ¿cómo estás?
-Hola, buenas tardes –no sabía que responder, así es que los buenos modales tomaron el mando en ese momento.
-Mi amor, ¿ya para la casita?
- Si señor
- ¿No te gustaría que te lleváramos? Puedes sentarte aquí conmigo –al decirme eso, da un par de palmadas en sus piernas.
-No gracias ya estoy por llegar.
-Y ¿mañana? Si quieres puedo ir por ti al instituto y de ahí nos vamos a divertir juntos
-jijiji mejor no.
- ¿Por qué no mami? Si con ese cuerpecito ya deberías de sacarlo a pasear y divertirte.
En ese momento llegamos a la entrada del área residencial donde vivo, y entre sin despedirme de los señores, a lo cual ellos siguieron su camino porque no podían entrar conmigo.
Al llegar a casa, subí rápido a mi cuarto y solo llegué a acostarme en mi cama, subir mi falda y bajar mis braguitas para comenzar a acariciarme, mi imaginación corrió como el viento, en momentos pensaba que aquel hombre estaba en mi cuarto desnudo y yo chupándosela en otros momentos pensaba que estaba con él y su amigo acostado en mi cama, pero la imagen que domino fue la de Raúl metiéndomela de perrito. Tuve un orgasmo descomunal que me dejo dormida inmediatamente.
En la noche de ese mismo día Raúl llego a casa con dos órdenes de tacos al pastor, mis favoritos; mientras comíamos y me preguntaba sobre el estudio y me hacía chistes de los profesores, y sin tener un tema para relacionar simplemente le dije:
-Yo ya quiero que me hagan todo eso. -Mi padre se quedó callado tratando de adivinar a lo que me refería.
- ¿Que te hagan qué?
-Pues eso, ya tú sabes –Al decir esto mire hacia el televisor
-No entiendo lo que diez –pero su tono de voz y su sonrisa me decía que si sabía exactamente a lo que me refería.
-Pues que me cojan. - lo dije mirando a mi plato sintiendo como mis mejillas se ponían rojas, rojas.
- ¿y quién te gustaría que te hiciera mujer? -mis ojos se abrieron por la sorpresa de la pregunta
-No se.
-Si lo sabes, dime quien.
-Tú.
- ¿Y no puedes esperar?
" - ¡YO YA QUIERO QUE ME COJAS, YA QUIERO QUE ME HAGAS MUJER, QUE ME USES COMO PUTA! -Muy bien ya lo dije, es mejor así rápido."
Te prometo que así será –con esas palabras lo mire a los ojos y pude ver en su rostro una mirada tierna y una gran sonrisa que no me quedo de otra que imitar- pero ¿qué te parece si esperamos hasta tu próximo cumpleaños? Así celebramos bien. -
Yo me quede de piedra, no me esperaba esta respuesta
- Yo sé, yo sé que ya quieres, pero si de verdad quieres, tienes que aprender a obedecer, y lo primero que quiero que obedezcas es que desde ahora en adelante ya no veras nada de videos xxx y lo más importante, no quiero que te masturbes ¿entendido?
Yo no respondí, me quedé callada, solo dos condiciones y 4 meses para mi estreno. No sé si aguantaría.
-Tienes que obedecer –Sin saber cómo, respondió a mis pensamientos- ¿No quieres que te use como una puta? ¿Qué te haga mujer?, tienes que ser obediente ¿entendido?
-Si
- ¿Harás todo lo que te diga?
-Si
-Muy bien, recuerda, nada de videos para adultos y nada de masturbarse ¿Entendido?
-Sipi, si
-Muy bien, ahora termina tus tacos y te lavas los dientes y te duermes.
Y como si se tratara de algo lo más normal siguió preguntándome sobre la escuela.
Los días comenzaron a pasar lentamente, cada vez eran más lentos, en las noches frotaba mis piernas para sentir algo de placer, pero no era suficiente, los siguiente 4 meses fueron los más largos de mi vida.
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