Mi compañera de dormitorio

 Ella sabía que sus diminutas tangas eran mi perdicion

Cuando empecé la universidad tenía que ir a otro sitio y por ello alquilé un piso pero como era muy costoso me tocó compartir con alguien más el piso, me puse a buscar y solo encontré un piso donde otra estudiante también buscaba compañera de piso pero ya llevaba un tiempo y no había conseguido así que ella accedió compartir conmigo pusimos unas reglas por privacidad de cada uno y una de ellas eran que no podíamos decir nada si alguno de los dos traía compañía y que entre nosotros no existiría nada de intimidad.

Mi compañera se llamaba Liz no le gusta pintarse, pero es muy buena para tomar y sabe jugar bien sus cartas y parecer siempre muy atractiva y sexy. Su lencería en el tendedero siempre es una gran tentación.

 Cuando estoy solo me siento en la salita donde también tenemos el tendedero y dejo volar la imaginación al punto de excitarme mucho y en mi cuarto por la noche también vuela mi imaginación y todo mi contenido. A veces he llegado a coger alguna prenda para potenciar el placer y lo dejo tal como estaba sin que ella sospeche nada. Su sujetador turquésa, sus braguitas de encaje... todas esas prendas me han ayudado mucho. Aunque ella desconoce los favores que hace.

Su ropa interior da a entender una mojigatería que luego no exhibe mucho. Aunque algo ha empezado a cambiar. Es verano, hace calor, es verdad. Pero por primera vez en dos años juntos en el mismo piso empieza a salir en tanguitas bien pequeñas a las zonas comunes. La cocina es pequeña y si coincidimos no se espera a que acabe.

Cocinamos los dos a la vez, no se preocupa por evitar ciertos roces descuidados, se agacha sin pudor a buscar algo en los cajones más bajos donde mueve más la colita... Si hace calor, ella sube la temperatura más en mi cuarto. Y no solo al piso, a ella misma.

El fin de semana pasado ocurrió algo que no entendí hasta el día después. Salí del cuarto para beber un buen trago de agua fría, y de paso tirar la basura que tenía en el cuarto, casi llegando a la cocina y se le notó sobresaltada. Empezó a cerrar todas las ventanas del celular. Algo estaba viendo de lo que no debía enterarme. Estaba un poco roja y supuse que era algún ligue.

No era así. Tras ese momento incómodo, volvió a la nueva normalidad y entre roce y roce fue acariciándome el bulto, el pecho... elogiándome lo bueno que era para cocinar.... parecía que fuera a pedir un favor. Pero no dijo nada y nos sentamos a comer en el sofá, como ambos teníamos clases virtuales estos días hemos cogido esta costumbre por problemas de inseguridad. Yo en pantaloneta y ella en tanguita. Es lo más incómodo que hacemos, porque yo tengo ganas de mirar, pero estando uno al lado del otro los giros tengo que girar la cabeza expresamente, no hay casualidades ahí.

Pero ese día, ella acabó antes su clase y se recostó en el sofá mientras yo acababa. Levantó el pie y me empezó a acariciar con el pie. Me puso cachondo. Estaba claro que quería algo. Yo acabé lo más rápido que pude sin parecer desesperado y le agarré el pie y se lo empecé a acariciar. En un momento dado ella estornudó, levantó la pierna de la sacudida y yo aproveché para hacer como que iba a evitar un posible golpe que estaba deseando. Lo cogí, ¡le di un besito y dije “que me das! jij", a lo que ella respondió con una risita "pero te has llevas algo mejor, eh...". El otro pie fue directamente al bulto de pantalón. Yo le dije que los besos son preferibles a diferencia de la violencia, ella me respondió que vaya peligro tenía y se levantó. ¿Nos hacemos un postre? Dijo LIz, "claro" le respondí.

Yo siempre me tomo algo de cerveza. Ella es más deportista y vino con un bol de cereales que me extrañó para postre, pero me callé. Nos sentamos y devolvió los pies a mi regazo y la sonrisa a su boca. "Están muy buenos, aunque un poco secos" me dijo. Lo primero que pensé fue en ofrecerle una cerveza, y le abrí una cerveza y se la puse en la mesa ella no relajó el pie y lo dejó bien colocado haciendo presión. Su ataque vendría ahora. 

-Está muy fría la cerveza. Pero seguro que no es light. Sería mejor algo de leche natural -palabras que acompañó con un buen torneo de pies entre mis piernas que acabó con el pie derecho en mis labios para otro beso.

- ¿Te traigo o…?

-No, quédate. -sus palabras salieron con la mayor normalidad, sin tono especial, pero poniéndome a mil.

Los dos teníamos ya claro lo que iba a pasar. Así que me contó lo que ayer estaba viendo en el celular.

-¿te acuerdas cuando entraste en la cocina y empecé a cerrar todo en el celular? estaba viendo un vídeo que me pasó una amiga, pero a mí me encantó. bueno, no todo. en el vídeo meaba en el bol de cereales, no quiero que mees. pero si quiero que te corras en este bol para mí quiero cereales con leche mejor dicho con tu leche. ¿te pajearías para mí? - dijo ofreciéndome el bol y pasando el pie por mi pierna hasta dejar mi bulto duro.

-si me ayudas...

-NO. Quiero que lo hagas tú solo, para mí conmigo aquí delante y así me imagino lo que haces en las noches en tu cuarto cuando estás solo.

-no me va a costar hacer esto para ti...

- eso espero. ¿nunca lo has hecho?

-¿por qué me lo preguntas?

-no sé, es normal, somos un chico y una chica, vivimos juntos...

-tu ropa tendida es bastante sexy, la verdad

Su cara reveló unos segundos de sorpresa antes de volver al juego. Si por un momento pensé que era una venganza, ahí se disipó. Quería de verdad lo que estaba pidiendo.

-te parece sexy? ¿qué es lo que más te gusta? ¿igual puedo tender más, o quieres que te lo traiga ahora?

-yo le hablé de la tanga que llevaba -aunque no era lo que más me gustaba, solo por ver donde nos llevaba la situacion 

"Ella se quitó la tanga y se plantó delante de mí, cogió el bol como rogando y solo pude corresponder con lo que ella esperaba."

Estaba tan excitado que los primeros frutos llegaron en seguida lubricándome todo, y probé acercándosela a la boca para que le diera una lamida. 

-No, ya hemos dicho que esta vez tú solo.

¿cómo? ¿qué pensaba repetir?, si yo hacía esto por ella quería sacar algo más para mí.

En un momento dado, cuando ella saboreaba mirando salir mi semen, cogió la tanga y me la metió en la boca. Solté mi corrida mientras ponía el plato donde le mandé los chorros de semen dentro del bol.

Cuando salieron las últimas gotas aún me dio algo más porque entonces sí se lanzó a limpiármela chupándomela y dejándola bien limpia. Cuando la vio aseada sacó un paquete de toallitas para que me terminara de limpiar y se puso a tomar su postre, mientras mi cerveza ya estaba casi caliente.

-Oye, tú tienes postre, pero el mío se ha quedado caliente.

-Vale, toma... -dijo y me agarro la mano y me la llevo a su conchita estaba mojadita se froto un rato con los dedos y después llevo mi mano a mi boca y me hizo chupar mis dedos con sus jugos hasta dejarlos limpio

Por: Calibella


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